Escudo de la República de Colombia
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Aura Viviana Giraldo Montoya

 

En nuestra vida estamos enfrentando cambios en todo momento, algunos son imperceptibles y otros son como una tormenta eléctrica que te dejan pensando en todo y nada a la vez. Es curioso, pues necesitamos fuertes sacudidas para plantearnos nuestra existencia. La situación que afronta el mundo respecto a la crisis generada por el COVID-19, no es una tormenta es un huracán que se ha llevado por delante la salud física y mental de la raza humana.

Hasta el rinconcito más escondido del país se ha visto afectado por la pandemia, cambiando nuestra forma de ver y vivir el mundo. Como toda especie nos debemos adaptar o desaparecer, pues aquí seguimos buscando estrategias para adaptarnos a las transformaciones que hemos afrontado en el 2020 y a los cambios que nos esperan.

Desde marzo el hogar se convirtió en nuestro todo, lugar de trabajo, espacio para el ocio, para descansar, para estudiar, para hacer ejercicio, entre muchas cosas, pero la más importante se convirtió en la fortaleza que nos protege del peligro inminente que encontramos en el exterior.

Y así poco a poco hemos ido adecuando cada lugar de nuestra casa para recrear lo que era nuestra vida antes del confinamiento.

Ocho meses después cuando las medidas de bioseguridad (por lo menos en nuestra ciudad) están más flexibles creemos que el virus ha desaparecido y podemos regresar a la normalidad, vaya sorpresa ¡si no te cuidas te contagias! Y eso no es lo peor, corres el riesgo de contagiar a tus seres queridos.

Aquí estamos otra vez, en nuestro todo, extrañando cada paso de nuestro caminar, cada sonrisa con la que nos recibían en la oficina, cada mirada que nos alegraba el día, cada gesto que nos invitaba a la complicidad de la amistad.

Estamos viviendo un 2020 que revoluciona, transforma, revela y moviliza cada parte de nuestro ser. Un 2020 que reflejó la debilidad de nuestra salud física, de nuestro espíritu y de nuestras acciones.

Llegará el momento en que hablaremos de este año como un recuerdo, un lindo y escalofriante recuerdo, sí, así como lo leen, amaremos y odiaremos cada día de este año porque está lleno de pensamientos, sentimiento y actos contradictorios.

Solo espero que, así como nos movilizamos por el virus lo hagamos por la inseguridad, la desigualdad, la violencia, la intolerancia, la pobreza y todas las injusticias sociales que nos atormentan mucho más que la pandemia.

Desde mi ventana estoy viviendo y transformando mi realidad con el deseo de nunca regresar a la anhelada ‘normalidad’.

 

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